Faltando solo 6 semanas para que finalice el plazo de adscripción al Acuerdo de Escazú, Chile todavía continúa sin firmar. El Tratado reafirma y profundiza tratados internacionales previamente firmados por Chile en materias socio-ambientales, con los objetivos de asegurar el acceso a la información de todos los sectores en materia medioambiental, ampliar la participación pública en procesos de toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia para defensores/as de los DD.HH. en asuntos ambientales. Para esto, el tratado busca disminuir la desigualdad y la discriminación, además de asegurar el derecho de las personas a vivir en un medioambiente limpio, libre de contaminación y que fomente el desarrollo sostenible.

 

Ante la necesidad de construir un futuro sustentable y seguro, diferentes grupos de personas se han visto llamadas a generar un cambio ante la vulneración del medio ambiente por parte de sectores que no ven el peligro de la explotación y el poco cuidado de los recursos medioambientales. Pero, exigir y luchar por nuestros derechos medioambientales hoy en día en América Latina y el Caribe es una actividad riesgosa y que genera persecución contra quienes defiden esta lucha, prueba de ello son las amenazas contra dirigentes/as como Rodrígo Mundaca, Katta Alonso y el asesinato aún no resuelto de Macarena Valdés. Se necesitan con urgencia medidas concretas de protección para dirigencias medioambientales por parte de las Organizaciones Internacionales y Estados como es el Acuerdo de Escazú.

 

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La sociedad civil se ha manifestado a favor de este acuerdo, organizando diferentes iniciativas ciudadanas para instar a que las autoridades se pronuncien sobre el acuerdo, lo firmen y promuevan a través de medidas concretas su contenido. Como jóvenes estudiantes tenemos un rol central en la articulación de estas iniciativas, democratizando el contenido hacia las generaciones que carecen de conciencia medioambiental y manifestando nuestro apoyo con el fin de presionar a que las autoridades de Chile adscriban. Asimismo, el proceso constituyente abre una oportunidad única para que todos los sectores de la sociedad podamos discutir y acordar qué rol queremos que cumpla el Estado en materias ambientales y qué atribuciones tendrá para realizarlo. No es momento para cerrarnos a la discusión, sino para darla de manera viva y consciente en todos los espacios en los que participamos.

 

Es por esto, que como estudiantes de la UC instamos a que nuestra Universidad se manifieste a favor de la firma del Acuerdo de Escazú. Los avances que hemos hecho como Universidad en temas medioambientales son variados y es momento de seguir llevándolo a la práctica a través de acciones con sentido social y público como lo es la promoción y resguardo de los Derechos Humanos, fortaleciendo así, nuestro rol en esta cruzada a nivel mundial y relevando el papel que juega la UC tanto dentro del CRUCH, como en el desarrollo de políticas gubernamentales.

 

¡Los y las estudiantes de la UC alzamos la voz por Escazú!
#EscazúAhora

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